
Foto de la web: elaprendiz.lasexta.com
El equipo de los chicos fue, en esta segunda prueba, un auténtico polvorín. Rubén quiso asumir el liderazgo del equipo y le vino grande el puesto ya que se empeñó en hacer prevalecer su criterio por encima del del resto de integrantes, y esa fue una de las causas de la derrota.
La prueba
La prueba de este segundo episodio de El Aprendiz consistía en transformar un restaurante más o menos cutre en un restaurante temático donde ofrecer una cena. Los concursantes disponían de 800 euros de presupuesto para ambientar el local, uniformarse y comprar las materias primas necesarias para atender la demanda que pudiesen generar a la hora de la cena. Elena lideró el equipo Crash.es y Rubén el equipo Stamina.
Como en el primer episodio, los dos grupos se dividieron en dos subgrupos. El primer objetivo era encontrar un lugar adecuado en la zona más conveniente de cara a generar el máximo beneficio, para ello la organización del programa les dio tres posibles locales. La elección ocasionó muchas disputas y malos rollos entre los concursantes. No obstante, lo único cierto hasta el momento es que las pruebas se las está llevando el equipo menos malo.
Stamina: nuevo pinchazo ¿por qué?
Muchos son, sin duda, los factores que han determinado que Stamina cuenta con un integrante menos en su equipo, aunque si hay que señalar alguno en concreto serían:
- Se comienza eligiendo (por parte de Rubén) un local poco adecuado, en una zona de poco tránsito, poco visible y con mala imagen.
- Inexistencia de un análisis de demanda: Si hubiesen dividido los 800 euros que tenían para gastar entre los 15 euros a los que, más o menos, se podía vender el menú, hubiesen visto que tendrían que vender 53 menús para amortizar el gasto, cosa poco menos que imposible.
- Ausencia absoluta de labor comercial antes de la apertura del local lo que les hizo pasarse varias horas sin un sólo cliente.
Sin embargo, lo más reprobable de este segundo capítulo es la actitud, chulesca, prepotente y en ocasiones, déspota de Benjamín Téllez que no sólo desoyó todas las indicaciones del líder designado y se dedicó a insultar y faltar el respeto a sus compañeros. Aún así, sorprende el desenlace, pues no fue él quien abandonó el programa, sino Rubén Sardiña, al que Bassat condenó por falta de liderazgo. Desde luego, el mundo empresarial está a años luz del resto de los mortales.
Popularity: 4% [?]

Añadir comentario