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La guerra de Iraq, la absolución de O.J. Simpson y la cancelación de ‘Arrested Development’ han sido, sin duda, los peores errores de los Estadounidenses desde la Guerra de Secesión. El que conozca ‘Arrested Development’ estará de acuerdo con esta afirmación, y el que no la conozca tiene razones de sobra para empeza a verla y pocas o ninguna para no hacerlo.
Estrenada en 2003, esta sit-com estuvo emitiéndose a través de la cadena estadounidense FOX durante tres temporadas, la primera de 22 capítulos, la segunda de 18 y la tercera solamente de 13. Pese a recibir excelentes críticas y gran cantidad de premios, nunca tuvo grandes audiencias, en gran parte debido a los fallos de programación y la falta de promoción, por lo que acabó siendo cancelada pese a las protestas de los fans.
Todo ello ha hecho que ‘Arrested Development’ se haya convertido en una serie de las llamadas ‘de culto’, más aún en España, donde no ha sido emitida por ninguna cadena y la única opción para llegar a ella es Internet. Tan ‘de culto’ es, que los productores se están planteando rodar una película que sirva de secuela y conclusión a las 3 temporadas de la serie, y así poder contentar a sus seguidores incondicionales.
El caso Enron desde el humor
Mitchell Hurwitz, creador de la serie, se planteó hacer una sátira sobre las grandes corporaciones tipo Enron que fueron protagonistas de los mayores escándalos de finales de los 90. La serie comienza en la fiesta de jubilación de un empresario rico, George Bluth Senior (Jeffrey Tambor), en un barco. Durante esa fiesta, aparece la policía y es detenido por estafa, malversación, etc. A partir de ahí, su hijo Michael (Jason Bateman) ha de hacerse cargo, tanto de la empresa, como de la familia. Tarea realmente ardua, puesto que la empresa está constantemente al borde de la quiebra y la familia no es precisamente la de ‘La casa de la pradera’.
Lucille (Jessica Walter), la madre, es una señora bien cuyas preocupaciones son tener suficiente vodka para pasar el día y hacer creer a toda la ciudad que no atraviesan ningún problema económico a base de gastar el dinero que Michael consiga. G.O.B. (Will Arnett) es el hermano mayor, según él mismo es ilusionista, que no mago, y dedica todos sus esfuerzos a no trabajar y a que su hermano le consiga dinero para sus trucos de magia.
La hermana gemela de Michael, Lindsay (Portia de Rossi), se dedica a pedir dinero a su hermano para llevar a cabo obras benéficas o, simplemente, para ir a la peluquería para tener una aventura. Su marido, Tobias Funke (David Cross), es un psicólogo al que le retiraron la licencia y ahora quiere ser actor, por supuesto no tiene oficio ni beneficio, además, es incapaz de desnudarse, ni siquiera en la ducha. La hija de estos dos, Maebe (Alia Shawkat), que no hace más que aprovecharse de la familia, y el hijo de Michael, George Michael (Michael Cera, o ‘el niño de Juno’), completan esta rocambolesca familia junto al hermano ‘raro’ de Michael: Buster (Tony Hale), que, por supuesto, no trabaja.
Realización, guión, actuación y mensaje innovadores
Esta serie tiene un humor complicado, no es ‘Como conocí a vuestra madre’ o ‘Friends’, hace falta dejarse llevar y cambiar el chip para entender el humor ácido e incisivo de ‘Arrested Development’, mucho más crítica que las otras dos. Cada línea de guión contiene un chiste y cada escena de cada capítulo encierra unos cuantos que no descubres hasta que la has visto varias veces. Y se deja ver varias veces. De hecho, mejora cada vez que se visiona. Descubres cosas nuevas mientras te estás riendo de las viejas. Los actores bordan los papeles y hay personajes que te hacen reír cada vez que aparecen.
La realización es también bastante innovadora en el sentido de estar hecha completamente con cámara en mano, similar a las series “mockumentary”, tipo ‘The Office’ o ‘Parks and Recreations’, aunque sin hacer que los actores se dirijan a la cámara. En definitiva, si no la has visto, tienes que verla, y si ya la has visto, vuelve a verla.
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